miércoles, 25 de julio de 2012
<< La caída >>
Hoy el día está tan gris como mis mente... por más que lo intento, pensar en positivo, ¿por qué a veces me resulta una meta inalcanzable? ¿acaso soy una derrotista por naturaleza?, en ocasiones me resulta inevitable sumirme en océanos de melancolía que se avalanzan sobre mí sin compasión, arrojándome sobre duras rocas, que provocan desgarradoras heridas dentro de mí. Y, no es porque yo no quiera "espabilar de una vez", pues en ocasiones es algo que ansío y cuando parece que he alcanzado ese estado, me lastimo, me vuelvo a caer de manera inevitable dentro del mismo refugio lacerante que últimamente se está convirtiendo en mi "hogar". Ansío ser positiva en estos momentos y resulta que ¿no puedo conseguir algo aparentemente tan sencillo?, no, sé que no, es algo profundo, como una voz desagradable que entra a mis oídos a placer suyo, provocando un verdadero caos dentro de mis sentimientos, los desordena, los convierte en fantasmas que fantasean dentro de mí, burlándose continuamente de cualquier cosa que haga. A decir verdad, no sabría como describirte este dolor, se va para luego volver. Cuando se refugia en mi corazón siento que me están clavando una daga afilada que desprende una veneno suave y a la vez mortífero que penetra por todos los rincones de mi corazón, haciendo inevitable, una acelerada caída que se me hace eterna, como si, de una acantilado se tratase, caigo de manera vertiginosa, sin que haya nadie que pueda evitar que caiga, nadie que diga " yo te agarraré fuerte, no temas", sin sentir calor humano detrás de mi espalda, solo el frío viento que choca contra ella, propiciando la caída. Quiero no sentir más dolor jamás, tener un corazón de acero, para que ninguna mano de hierro sea capaz de comprimirlo como a un ser insignificante que que se descompone en su propio vaho. Quiero dejar de sentirme a veces tan débil...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario